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EL BOEING 737, LEAN MANUFACTURING Y LA FORMACIÓN

Gonzalo Villar
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13 March 2019
Recientemente hemos asistido a un hecho bastante inusual: el cierre del espacio aéreo europeo a un modelo de avión, concretamente el BOEING 737 MAX 8. La razón: dos accidentes gravísimos en un corto lapso de tiempo.

Qué duda cabe que un accidente de estas características responde a varias razones. Sin embargo, los expertos ya adelantan algunas que podrían tener más peso en la investigación.

Si bien no entraremos en excesivos detalles técnicos (ni somos, ni queremos ser expertos en aeronáutica), sí conviene hacer una breve introducción a algunos aspectos técnicos que nos pongan en contexto. No obstante, para más información, podéis consultar este post del que hemos extraído información.

No me puedo resistir al chiste fácil: ¡¡¡DESPEGAMOS!!!

¿CUÁL ES EL FALLO DEL QUE ESTAMOS HABLANDO?

Se ha comentado estos días en los medios que este modelo, el citado BOEING 737 MAX 8, es un modelo más eficiente, que es capaz de consumir menos combustible y transportar a un mayor número de pasajeros. Esto, que a todas luces es algo positivo tiene, como entenderá el lector, una implicación directa en el diseño del avión: mayores motores, mayor longitud, mayor peso, deben traducirse en modificaciones notables, tanto desde el punto de vista de los cálculos meramente resistentes, como desde la electrónica y los sistemas de control del avión.

El modelo 737 MAX 8 es más eficiente y con mayor capacidad de transporte que su antecesor, el 737 NG. Hasta aquí, todo bien.

Es en este segundo punto, la parte “automática” podríamos decir, donde parece encontrarse uno de los principales problemas. Sin entretenernos demasiado, el MAX tiene motores más grandes que su antecesor, el NG. Esto motivó que dichos nuevos motores modificasen su posición, así como la del tren de aterrizaje.

La implicación de esto es que, cuando al ángulo del avión supera los 14º, se empieza a generar sustentación. Para legos en la materia, esto de la sustentación debe ser “como si de repente al avión le salieran dos pequeñas alas por delante de las alas de verdad. Esto hace que el morro empiece a elevarse más rápido: cuanto más se eleva el morro más posibilidades hay de que el avión pierda sustentación y entre en pérdida y por tanto deje de volar. Miedo.

¿Y QUÉ TIENE QUE VER ESTO CON LA FORMACIÓN?

Tranquilo, tranquilo, ya vamos. Pero si no te largo este rollo no vas a entender la relación. Bien, ¿qué hizo BOEING para contrarrestar este efecto que hemos explicado?. Pues fácil: implementar un sistema (MCAS: Maneuvering Characteristics Augmentation System) que, básicamente, baja el morro del avión cuando, debido a la citada sustentación, el morro sube.

Hasta aquí, todo bien.

El problema es que este sistema “salta” solo bajo ciertos parámetros (velocidad, altura, etc.) y que, para más inri, no avisa de que salta. Por lo tanto, los pilotos deben contrarrestar un “mal funcionamiento del avión” (no es tal, ya que el funcionamiento es correcto, pero el piloto no lo sabe) y que, además, si el sensor sigue detectando el estado “ON” seguirá corrigiendo el ángulo de forma automática.

Y aquí es donde viene el tema fundamental de la cuestión: Boeing ha ido haciendo modificaciones al 737 original para que los pilotos puedan manejar todos los modelos con un pequeño curso de formación, y este sistema, el MCAS, no se incluyó en dicha formación para actualizar a los pilotos en el manejo del 737 MAX 8, al entender que es un sistema completamente automático que posibilita que el piloto no note la diferencia entre un modelo (el NG) y su sucesor, el MAX 8. E voilà, ¿ahora ves la relación?

Sin entrar en disquisiciones acerca de si es esta la razón principal o no, una cosa está clara: la formación adquiere en este contexto una importancia crítica.

LA IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN EN LA EMPRESA

En los últimos años, la formación en las empresas ha adquirido un valor muy residual, tendiendo a equipararla con un gasto, más que como una inversión. Son muchas las empresas que seleccionan la formación en función de si se puede bonificar íntegramente o no, o de criterios meramente económicos. Y muchos los proveedores de formación que, en función de este criterio de compra, deben diseñar formaciones más “ligeras” para poder garantizar la rentabilidad de las mismas.

La formación es una inversión, que mejora los resultados de las organizaciones, y minimiza la probabilidad de error. En las empresas en las que un error puede suponer pérdidas humanas, la importancia se torna crítica.

En un entorno cada vez más competitivo y a la vez, con controles más exhaustivos y una exigencia de cliente cada vez mayor, la capacidad de supervivencia de una empresa depende de la mejora en la eficiencia de sus procesos. Y es aquí donde la metodología LEAN MANUFACTURING adquiere una importancia vital.

Pero no debemos olvidar que las herramientas y metodologías no cambian las empresas. Son las personas las que, debidamente formadas y motivadas, cambiarán las empresas utilizando las metodologías correctas.

Lean pone el centro en las personas, que son el motor del cambio en la empresa. Para ello, debe formarse a las personas para que sean capaces de comprender qué es lo que valora el cliente, para que aprendan a detectar lo que no aporta valor añadido y aplicar soluciones de forma autónoma.

¿CÓMO DEBE SER UNA FORMACIÓN DE CALIDAD?

Como ya hemos adelantado, la formación adquiere una importancia crucial. Pero esto no significa que debamos empezar a hacer formación sin tom ni son. Un buen plan de formación, con unos criterios válidos, puede ser una importante herramienta de mejora:

  • La formación se debe considerar una inversión estratégica y, por tanto, alinearse con los objetivos de seguridad, calidad, servicio y costes de la empresa.
  • Debemos huir de la clase magistral como el elemento nuclear de la transmisión de conocimientos. El formato tradicional maestro – alumno, con unos contenidos teóricos determinados con anterioridad, es un modelo muy poco eficiente de formación. Debe apostarse por formaciones prácticas, ya que como realmente se aprende, es haciendo.
  • Otro punto importante es la formación adaptada a los procesos de cada empresa. Si una acción formativa puede estar ligada a un proyecto real, por pequeño y simple que sea, la efectividad de dicha acción se multiplicará. No solo porque los resultados se verán al instante, sino porque el conocimiento queda fijado de forma indeleble, tanto en la persona como en la empresa.
  • Por último, debemos garantizar que la formación no queda bloqueada en un único nivel jerárquico. Por ejemplo, podemos pensar que una acción formativa técnica solo es apta para personal de este perfil. Pero la acción será mucho más efectiva si se implica a personal de otros departamentos, o incluso mandos intermedios o gerencia (siempre con lógica, obviamente), lo que facilita una aplicabilidad mucho más rápida.

El ejemplo del BOEING 737 nos da una idea de cómo la correcta formación de nuestro personal, puede ser la diferencia entre el éxito y el más rotundo fracaso.

Fuente: microsiervos

https://www.microsiervos.com/archivo/aerotrastorno/mcas-737-max.html

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