Arriba el periscopio

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El ARA San Juan (S-42) fue un submarino de ataque TR-1700 de fabricación alemana, que sirvió desde 1985 hasta su naufragio a finales de 2017 en la Armada Argentina. Pues esto tiene TODO ver con la medición y en este artículo te lo explico.

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Si me pongo a pensar en cosas de submarinos, la verdad que, así a bote pronto, me vienen pocas cosas a la cabeza.

Lo primero que me viene a la mente son frases cliché de películas como «arriba el periscopio» o «INMERSIÓN!!!». Y desde luego, veo al eterno y sublime Sean Connery desertando de la Madre Rusia en «La caza del octubre rojo».

Y si buceo un poco más me vienen más cosas. Para empezar muchos datos relacionados con la 2WW, como la flota alemana de los U-BOOTS, que fueron la pesadilla de los aliados en la primera mitad de la Madre de todas las guerras, hundiendo miles de naves, mercantes o militares. Pero sobre todo, mercante.

Porque hace no mucho tiempo, concretamente en el 2017, hubo un evento con un submarino que fue, tristemente, muy sonado.

LA TRAGEDIA Y ANGUSTIA DEL ARA SAN JUAN

El ARA San Juan (S-42) fue un submarino de ataque TR-1700 de fabricación alemana, que sirvió desde 1985 hasta su naufragio a finales de 2017 en la Armada Argentina.

El 15 de noviembre de 2017 desapareció en el mar argentino con 44 personas a bordo (43 hombres y una mujer). La Armada Argentina perdió contacto con el submarino cuando se trasladaba desde Ushuaia hacia Mar del Plata, a la altura del golfo San Jorge. Sin duda, una gran tragedia.

Dieciocho países colaboraron en la operación de búsqueda y rescate (SAR), durante diez días, sin resultados. Hasta que, finalmente, el 25 de noviembre se descubrió el terrible desenlace: el submarino había sufrido una implosión, con la consecuente pérdida de 44 vidas humanas.

Enrique Balbi, portavoz de la Armada argentina, aseguró el jueves 24 de noviembre que se detectó un “evento anómalo, singular, violento y no nuclear” que podría haber sido una “explosión”, cerca del lugar donde el submarino, desaparecido el miércoles anterior en el Golfo San Jorge, reportó por última vez. La deflagración se produjo el 15 de noviembre al filo del mediodía (hora local), tres horas después de que el sumergible mantuviera su última comunicación con la base.

Pero… ¿Sabes cómo se detectó este evento?

Vamos allá.

COMO EN UNA PELÍCULA

Más allá de la tragedia y el drama humano, si profundizas en esta historia da para una película de Hollywood.

Pongámonos en contexto. 15 de noviembre de 2017. En todas las noticias se habla del submarino desaparecido. Hay 44 vidas en juego y la gente está preocupada. Los medios, fieles a su amarillismo casi patológico, echan leña al fuego, como suelen hacer. Van pasando los días y durante una semana no se habla de otra cosa. Abren informativos, portadas de prensa, tertulias radiofónicas… durante unos días nos volvemos expertos en submarinos.

Pero aunque el Golfo de San Jorge, en comparación con la inmensidad del Océano Atlántico, es poca cosa, te invito a que te pongas a buscar un submarino… era como buscar una aguja en un pajar. Sin embargo, el 24 de noviembre el Gobierno Argentino recibe una llamada.

La cuestión es que todo parte del embajador argentino en Austria, Rafael Grosso, a quien se le ocurrió la brillante idea de ponerse en contacto con el secretario ejecutivo de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, Lessina Zerbo.

Sí, la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares existe, por si no lo sabías.

La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCE o en inglés CTBTO, ‘’Comprehensive Test-Ban-Treaty Organization’’) es una organización internacional que se establece tras la entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE o CTBT en inglés), una convención que prohíbe todas las explosiones nucleares por quien quiera que sea y en cualquier lugar, ya sea sobre la superficie terrestre, en la atmósfera, bajo el agua o bajo tierra. La Comisión Preparatoria de la OTPCE, y su Secretaría Técnica Provisional, se establecieron en 1997 y está situada en Viena, Austria.

Grosso pidió a Zerbo si el organismo podía analizar las señales recogidas por las estaciones hidroacústicas distribuidas en todos los mares del planeta, para tratar de identificar algún ruido en la ruta del submarino (Ojo, hay que sensores repartidos por los mares para detectar detonaciones).

Y ahí estaba.

Los sensores habían detectado una fuerte perturbación. El día 15 en la hora de autos, y en la zona del Golfo de San Jorge.

APROVECHANDO QUE EL PISUERGA PASA POR VALLADOLID…

Dudo mucho que la mayoría de la gente conozca esta organización, que se dedica, entre otras cosas, a monitorizar los sonidos del océano a lo largo y ancho del planeta en busca de pepinazos nucleares.

Yo, desde luego, no la conocía hasta que me documenté para este post.

Precisamente por eso tengo claro es que es un esfuerzo ímprobo que no es reconocido ni valorado. Hasta que resulta útil. Que la motivación de esta monitorización sea la detección de ensayos nucleares no significa que no sirva para muchas otras cosas.

Por ejemplo, para saber dónde estaba el submarino y dar paz a 44 familias que estaban pasando un calvario.

Y ojo, si los sensores están pensados para detectar explosiones nucleares, la detonación tuvo que ser enorme. Ahora bien, el matiz, el punto clave, es que la OTPCE mide EN CONTINUO.

Vamos, que ir a echar un vistazo «a ver qué vemos» no sirve para nada. Para que los datos sean relevantes y nos den información, la medición no puede parar.

En el mundo empresarial e industrial pasa exactamente lo mismo: la monitorización de diversos indicadores resulta imprescindible para una correcta gestión, tanto desde el punta de vista financiero como técnico.

Medir, podemos medir lo que queramos, pero en QE3 2de lo que entendemos de verdad es de la monitorización de consumos energéticos. Tradicionalmente, la energía es vista por las empresas como un coste necesario (inevitable, más bien). Sin embargo, una correcta gestión de la energía conlleva no sólo un ahorro económico sino una serie de beneficios complementarios y realmente interesantes.

Como en el caso del submarino ARA SAN JUAN, una monitorización de consumos energéticos, tanto globales como en submetering (mediciones concretas de operaciones parciales de proceso o aguas abajo del contador de compañía) pueden suponer la detección de posibles fallos (mantenimiento preventivo) o incluso la detección de consumos fantasmas o eventos desconocidos que implican un coste para las organizaciones. Mucho coste. Y muchas emisiones.

Solo con una monitorización energética básica, a través de la telemedida (es decir, el consumo total del contador de compañía) podemos detectar penalizaciones por reactiva, cortes de suministro, consumos fantasma en períodos no productivos (noches, fines de semana). Y ahorrar mucho dinero y emisiones.

Pero con una monitorización por operaciones de proceso, podemos identificar dónde están nuestros consumos predominantes, estableciendo prioridades en las acciones de mejora a llevar a cabo. Y desde luego podemos pillar un montón de oportunidades de mejora y ahorro energético: enfriadoras, compresores, motores, iluminación, climatización… un mundo de oportunidades.

Extrapolando lo dicho a cualquier otro ámbito, podemos concluir que la medición de parámetros de cualquier naturaleza es imprescindible para la implementación de la mejora continua en las organizaciones. No podemos mejorar lo que se mide.

La conexión de una monitorización detallada, con un SGEn (Sistema de Gestión de la Energía por ejemplo bajo el estándar ISO 50001) ofrece a las empresas una herramienta útil, sencilla y barata para mejorar, día a día, el desempeño energético global.

1 AÑO DESPUÉS…

Al año siguiente, el gobierno contrató a la empresa privada Ocean Infinity e inició una segunda búsqueda que concluyó al hallarse la nave el 17 de noviembre de 2018, muy cerca del punto de desaparición, a 907 metros de profundidad.

Lo que está claro es que, una vez más, la medición, los datos y su estudio e interpretación hicieron posible algo que de otra manera hubiera sido impensable.

En QE2 somos expertos en la implementación de soluciones adaptadas y efectivas para la reducción del consumo energético, proyectos de submetering digital y apoyo CONTINUO para identificar oportunidades de mejora.

Y estaremos encantados de ayudarte.

Eso sí, no nos pidas que nos montemos en un submarino.

Gonzalo Villar

Ingeniero Industrial | Director Técnico QE2

Ingeniería para el cambio

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