Alfonso Álvarez - 19 Noviembre 2014

Control de Proceso

Como ya se introduce en la entrada sobre el Control de Producto, el Control sobre el Procesoes la opción más ventajosa en cuando a reducción del despilfarro y la subsiguiente mejora en la competitividad.

Dicha ventaja radica en la anticipación. Podemos predecir, por medio de herramientas estadísticas, la probabilidad de fallo y aparición de errores en función de los datos relevantes para la consecución de mi proceso.

Estos datos se dividen en dos:

  1. Parámetros de máquina. Aquí incluimos aquellos parámetros de ajuste de máquina. Son los ajustes que debo realizar para que el producto obtenido esté acorde con las características indicadas. Pueden ser parámetros de temperatura, velocidad, avance, desgaste de herramientas, etc. Que estos parámetros estén en consonancia con la obtención de las características adecuadas de mi producto debe quedar reflejado en la correspondiente ficha de reglaje que irá adosada a la máquina o proceso. Algunos de estos parámetros pueden incluirse en el seguimiento SPC y así poder analizar su capacidad.
  2. Mediciones en producto. Controlamos el producto. En este caso si hacemos un seguimiento frecuencial de dicho producto podremos analizar su evolución con un SPC asumiendo que la estabilidad del proceso viene reflejada en la estabilidad de las características del producto final. Como ejemplos:
    1. En un proceso de torneado (cilindrado de diámetro interior de un anillo de acero) controlamos cada media hora el diámetro interior. Obtenemos un SPC y corregimos la medida en función de esos valores obtenidos. Estas correcciones pueden ser debidas a un desgaste de cuchilla o variaciones en mi materia prima. Desde el punto de vista de la eficacia es correcto ya que corregimos el valor en función del resultado final. En caso de que tengamos una pieza no conforme podremos detener el proceso y regular, por tanto serán dos piezas malas (como mínimo, dependiendo de cuando realice el control y su frecuencia. Este caso sería si tuviésemos un control 100%), la pieza medida en ese momento y la pieza que se encuentre en proceso de fabricación durante la medición: Despilfarro, si: el proceso de re – ajuste de máquina manualmente y el coste de las NC. ¿Podemos mejorar? Si.  ¿Cómo?Podemos incluir un control de los parámetros integrado en el propio proceso. El control de las piezas se puede automatizar y añadir un sistema de corrección automática. Bien analizando el desgaste de la cuchilla o bien analizando la rugosidad de la pieza. Así predecir el fallo, alargar la vida de la herramienta y reducir el despilfarro por los ajustes manuales que se deben acometer.
    2. Como segundo ejemplo podemos hablar de un tratamiento térmico de temple y revenido por inducción. En este caso tenemos dos parámetros cruciales: la dureza obtenida y la modificación de las dimensiones de la pieza en el tratamiento. El control del proceso puede incluir el seguimiento de la potencia de inducción, temperatura y caudal del fluido de temple, tiempo de calentamiento y enfriamiento. Estos parámetros deben ser verificados, registrados y podrán detener el proceso en caso de que se salgan de los límites indicados. A su vez con un control frecuencial del producto podremos comparar los resultados sobre las características físicas de la pieza acabada con los datos de mi seguimiento de proceso. De este modo definir cuales son los parámetros que me aseguran una buena capacidad de las características de mi producto y reducir los controles sobre producto. Reduciendo los costes.

Como queda definido, el control sobre el proceso será mucho más eficiente ya que aporta numerosas ventajas. Podremos aumentar la frecuencia con la que controlamos nuestro producto, reducir el lead time y reducir los costes asociados.