evolucion humana
Alfonso Álvarez - 9 Junio 2017

La evolución humana en nuestro día a día

Buscar en nuestra evolución nos ayuda a reconocer la mejor manera de gestionar nuestro equipo.

Si bien sabemos que la capacidad para mejorar depende de una correcta gestión de nuestra empresa es indudable que el factor de motivación y hábito de cambio en las personas es más que esencial.

En este caso aparte de las técnicas conocidas de motivación vamos a centrarnos en el momento crítico, en una sesión de trabajo, en la cual debemos sacar lo mejor de nosotros mismos para obtener ese punto de mejora clave, que, en muchos casos, puede marcar la diferencia y el impulso para sacar adelante nuestro CI (sistema de mejora continua).

equipo de monos

¿Desde cuándo? ¿De dónde?

Desde la evolución humana, el desarrollo del neocórtex donde comenzamos a predecir el futuro con nuestras acciones y diferenciarnos de los animales, el cuerpo y el cerebro han estado íntimamente relacionados y no han evolucionado por separado, sino que la propia evolución del cerebro (tan importante) ha dependido de ese “input” corporal.

Por tanto, consideramos que el desarrollo del cerebro y la toma de decisiones está condicionado por ese diálogo cuerpo – mente. Incluso más allá, nuestro cuerpo influye en la toma de decisiones y la asunción de los riesgos. Este concepto se aplica a todos los sectores, en la gestión de empresa, ingeniería, incluso en los mercados financieros.

Fruto de diferentes investigaciones se determina que el cerebro es útil siempre y cuando “tengamos que movernos” (pongamos como ejemplo nuestro lejano pariente el tunicado que prescinde de su cerebro una vez deja de moverse). Esto quiere decir que la agilidad y la necesidad de movernos condiciona el estado de nuestro cerebro. Aquí se centra el concepto, la relación entre el pensamiento y las reacciones físicas. Analicemos por un momento nuestra reacción ante una noticia que muestre el estallido de una guerra, nuestros músculos se tensan, tragamos saliva, el corazón late más fuerte…

Bien, y que puede tener esto de relación con la mejora y la gestión de equipos… Pues considerando la relación entre los procesos cerebrales y nuestro cuerpo físico, la importancia es muy a tener en cuenta. Los procesos de aprendizaje deben basarse en técnicas dinámicas, que incorporen una parte física y supongan un reto a salvar. Fijémonos en como aprenden los niños: jugando.

Si, la “gamificación” es clave para que cada persona pueda extraer lo mejor de sí mismo, y ¿por qué no?, divertirse en el proceso. Al fin y al cabo, no ha pasado tanto tiempo desde que salimos de la sabana y llegamos al espacio.

Aplicando técnicas de “gamificación” es posible que las reuniones y los procesos de mejora continua se aborden de una forma más eficiente y efectiva. Además, los equipos estarán motivados para enfrentarse a todo aquello que se les ponga por delante. En un entorno tan competitivo como el actual toda ayuda es poca.

En QE2 queremos poner el foco en este ámbito para gestionar adecuadamente la evolución hacia un cambio de paradigma en la pequeña y mediana empresa.

Referencias:

"La biología de la toma de riesgos" John Coates.