Si un árbol se cae en el bosque, y no hay nadie para oírlo… ¿hay sonido?

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Si un árbol se cae en el bosque, y no hay nadie para oírlo… ¿hay sonido? Es una pregunta compleja que plantea dudas metafísicas, pero tiene mucho que ver con los sistemas de medición digital de consumos energéticos.

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Esta pregunta se le atribuye (erróneamente) al filósofo George Berkeley. Y esto se debe a que dijo algo parecido:

“Pero, dices, seguramente no haya nada más fácil para mí que imaginar árboles, por ejemplo, en un parque, o libros en un armario, y nadie para percibirlos. Los objetos sensibles existen solo cuando son percibidos; los árboles por tanto están en el jardín […] solo mientras haya alguien para percibirlos”*.

Einstein planteó algo similar, cuando le preguntó a su amigo, el también científico Niels Bohr, si él realmente creía que “la luna no existe si nadie la está mirando”.

Bien, pues hay una aparente respuesta, ya que la revista Scientific American corroboró el aspecto técnico de esta cuestión un año más tarde cuando hicieron la pregunta ligeramente reformulada en el apartado de cartas del lector, dejando fuera el lado filosófico. «Si un árbol fuera a caer en una isla deshabitada, ¿haría algún sonido?» a la que dieron una respuesta técnica, a saber:

«El sonido es vibración, transmitida a nuestros sentidos a través del mecanismo del oído, y reconocido como sonido sólo en los centros de nuestros nervios. El caer del árbol o cualquier otro disturbio producirá una vibración en el aire. Si allí no hay un oído para oírlo, no habrá ningún sonido”**.

O sea: Si no hay nadie para oírlo, el sonido, físicamente, no existe.

La cuestión, sin duda, da qué pensar…

¿La realidad existe o solo “toma forma” cuando interactuamos con ella?

¿Algo es rojo solo cuando lo miramos?

Grandes preguntas filosóficas que requieren de muchas horas de reflexión.

Pues todo esto me ha llevado a trasladar la pregunta al terreno de la energía: si se produce un ahorro, pero no hay nadie que lo compruebe, ¿se ha producido realmente un ahorro? O dicho de otro modo, si no medimos, ¿el ahorro existe?

Sinceramente, ahora mismo no sé qué responder. Quizá, al acabar el artículo, tenga las ideas más claras. Sigamos, a ver a dónde nos lleva todo esto.

El problema de la medición es uno de los grandes quebraderos de cabeza de la ciencia, desde que el ser humano se dio cuenta de que la propia medición influye en la variable medida. Cosa que, por cierto, toma especial relevancia en la mecánica cuántica, cristalizando en el archiconocido Principio de Indeterminación o Incertidumbre, de Heisenberg : al observar una partícula emitimos fotones (necesitamos luz para observarla) cargados energéticamente, que impactan con la partícula observada, modificando su posición/ velocidad. Esto hace que no podamos conocer más que una de las dos variables: en un instante dado, o conocemos su posición, o conocemos su velocidad. Pero nunca las dos a al mismo tiempo.

TONELERÍA MURÚA: UN EJEMPLO DE SOSTENIBILIDAD

¿Por qué te cuento todo esto? Te preguntarás. Pues porque ayer mismo, en una reunión de seguimiento, surgió justo esta misma situación, y eso me hizo pensar en todo esto y me dio una idea genial para un artículo. Este artículo. Pero antes de seguir contándote la historia, es necesario que te ponga en antecedentes.

En 1898, D. Justo Murúa funda una de las primeras industrias toneleras de Europa. Tonelería Mecánica Riojana (Tonelería Murúa) es la culminación de un sueño forjado en el conocimiento adquirido con el maestro tonelero francés Jean Pineau, y su experiencia de tonelero en bodegas Marqués de Riscal.

En 1920 la tonelería ubicada en Logroño, incorpora maquinaria moderna dejando atrás una manera de fabricar artesana. Este gran paso convierte a Don Justo en un visionario en la forma de entender este negocio y el reconocimiento de todo el sector vitivinícola.

123 años después, la empresa se ha trasladado a un nuevo emplazamiento (el Polígono Lentiscares de Navarrete) donde combina la tradición heredada de Don Justo y su saber hacer con la última tecnología.

Aparte de contar con un edificio energéticamente eficiente, la Compañía ha puesto en marcha una serie de acciones enmarcadas en una de sus líneas estratégicas: la sostenibilidad. Entre otras, la planta aprovecha el subproducto de su proceso de fabricación, el serrín, para quemarlo en una caldera de biomasa, generando calor tanto para el propio proceso como para climatizar las estancias, ahorrando un montón de energía térmica.

La planta, de reciente creación, ha incorporado máquinas y tecnología altamente eficiente en sus procesos y subprocesos, como la extracción, la aspiración o las operaciones de fabricación de las barricas.

Planta de Tonelería Murúa en el Polígono Lentiscares de Navarrete. Una chulada.
Planta de Tonelería Murúa en el Polígono Lentiscares de Navarrete. Una chulada.

Y eso no es todo. Tonelería Murúa ha desarrollado varias acciones en materia de economía circular. Por ejemplo, con el aprovechamiento de los sobrantes de madera que se envían a otras empresas, que se encargan de transformarlos o de aportar valor a sus productos. Este concepto de reciclado y reutilización es básico en el objetivo de impulsar la energía circular y ser más sostenibles.

Como ves, una apuesta clara por la sostenibilidad, la eficiencia energética, y el respeto al medioambiente.

Pero querían más. No se conformaban. Por eso, a principios de año, comenzamos a trabajar con ellos desarrollando un proyecto de submetering energético digital. Medimos diferentes centros de consumo y enviamos los datos a una plataforma cloud donde los analizamos y sacamos conclusiones.

Estamos en el bosque. Si un árbol cae, lo escucharemos.

TIEMPO, PACIENCIA Y OBSERVACIÓN

Un proyecto de submetering es como un buen vino. Necesita pasar tiempo en reposo para dar sus mejores matices. Pasadas las primeras semanas, podemos empezar a ver algunas cosas interesantes. Pasados unos meses, empieza a ver material interesante.

Pero es importante ponernos en contexto. La planta tiene una serie de centros de consumo muy claros, que tuvimos que identificar en la fase de análisis. El más importante es el de la aspiración, que supone un 36,50% del total.

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Diagrama de sectores del sistema SUBMETERING en Tonelería Murúa. Fuente: plataforma submetering Softwine

En Tonelería Murúa se trabaja con madera. Se corta, se lija, se transforma. Y esto origina serrín, que, aunque es maravilloso para quemar en la caldera, si es respirado, supone un riesgo para la salud de los trabajadores. Por eso, hay una (muy potente) instalación de aspiración que extrae todo el serrín, garantizando el bienestar del personal. No es de extrañar que, siendo una instalación tan importante, sea la que más consumo suponga.

Pero surge una duda: ¿podríamos consumir menos energía manteniendo la funcionalidad y la calidad de servicio de la instalación? Esta misma pregunta se hicieron en Tonelería Murúa. Porque hemos de recordar que la eficiencia energética consiste en gastar lo mínimo manteniendo el máximo estándar de calidad.

Sin embargo, es una pregunta que solo puede responderse de una manera: haciendo un experimento.

Muchas veces tendemos a ir a máximos. Este caso es un ejemplo claro. La aspiración estaba ajustada con mucho margen para evitar problemas.

Hagamos pruebas. Midamos. Y eso hicimos.

Ajustamos el motor a un régimen menor y esperamos a ver qué pasaba. El resultado fue que la aspiración seguía siendo igual de eficaz. No olvidemos que la caldera de biomasa “come” de este aspirador, así que, si no hay alimento, la caladera no funciona. De hecho, éste era otro requerimiento previo a la hora de “mayorar” el régimen del motor. Vamos, que tenía todo el sentido del mundo. Pero explorar es gratis… si tienes los medios para explorar, claro.

Y con el sistema de submetering, lo tenían.

PRUEBA EMPÍRICA #1

La medida se puso en marcha en junio. Con un ajuste muy suave del motor queríamos saber si había ahorro en el sistema de aspiración.

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Gráfica del consumo de la aspiración en junio (azul) y mayo (rojo a trazos)

Fíjate en la gráfica. La línea azul corresponde al mes de junio y la roja a trazos al mes de mayo; así podemos comparar. Al tener un régimen de funcionamiento muy constante, vemos cómo los primeros días, en los que no se había hecho ningún ajuste, el consumo era prácticamente idéntico.

Hasta que ocurre. El viernes 09 de junio se realiza el ajuste. Es un poco agresivo y se corrige el día 10. El día 12 (festivo) no se trabaja, pero a partir de ahí, se ve perfectamente, sin género de dudas, que los picos azules (junio) quedan por debajo de los rojos (mayo).

Ea, tenemos ahorro.

¿Inversión? Cero. Nada.

Bien, tenemos demostrado el ahorro cualitativamente. Pero como tenemos datos, podemos cuantificarlo. Vamos allá.

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Datos de comparación entre mayo y junio en aspiración. Fuente: plataforma submetering QE2

Ahora sí que sí: hablamos de una bajada en el consumo de aspiración de un 14,13%, o lo que es lo mismo: 3.080kWh, que se traducen en unos 308€ al mes (ojo, hablamos de término de energía, pero en la factura está también el término de potencia y otros conceptos. Muchos. Demasiados). Y hay que tener en cuenta que el ajuste se hizo con el mes ya empezado. De hecho, de los 23 días trabajados, el ahorro corresponde a 16 días. Por lo tanto, si extrapolamos (y vemos que se puede hacer porque los consumos son muy estables) tenemos un ahorro mensual de 4.400kWh.

Es decir, 5.280€ al año. Y eso cuesta mucho ganarlo.

Pero aquí lo verdaderamente importante no es tanto el ahorro en sí, sino el retorno de inversión: ¡ES INMEDIATO, PORQUE LA INVERSIÓN HA SIDO DE CERO EUROS!

Ahora imagina que no tienes un sistema de medición. Es cierto que puedes bajar la consigna del motor (¿un 5%, un 10%, un 50%?) pero no podrías saber, jamás de los jamases, si hay ahorro. Es físicamente imposible.

Ha caído un árbol, pero no hay nadie para oírlo: según la física, no hay sonido, porque no hay ningún tímpano para vibrar a la frecuencia audible.

Así que sí: tras escribir el artículo completo, me siento en la absoluta confianza de aseverar, con rotundidad, alegría y alborozo que sin medición, no hay ahorro.

Ya solo nos queda permanecer en el bosque, a la espera, por si un capricho del destino hiciese que un árbol cayese y poder oírlo. Que ese sonido no se pierda en la inmensidad del Universo. Para siempre. Sin que nadie pueda disfrutarlo, sin llegar si quiera a nacer.

Pero no se me alteren, que Tonelería Murúa ya se ocupará de emplearlo en fabricar la mejor barrica del mundo.

* A Treatise Concerning the Principles of Human Knowledge, 1734. section 45.

** «Engineering Inventions». Pregunta (18). Scientific American 51 (14): 218-218. 4 de octubre de 1884. ISSN 0036-8733. doi:10.1038/scientificamerican10041884-218.

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Soy Gonzalo Villar. En QE2 Ingeniería escuchamos, analizamos y desarrollamos acciones estratégicas para impulsar el cambio en tu negocio

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